Es la pesadilla recurrente de toda pareja que se casa entre octubre y marzo en Sevilla: "¿Y si llueve?"
Voy a decirte algo que probablemente nadie te haya dicho todavía: algunas de las fotos de boda más bonitas que he hecho en 15 años fueron bajo la lluvia.
No te lo digo para consolarte. Te lo digo porque es verdad.
La luz de un día nublado es un regalo
Cuando el cielo está cubierto, las nubes actúan como un enorme softbox natural. La luz se difumina, se reparte de forma uniforme, y desaparecen las sombras duras bajo los ojos y la barbilla que son la pesadilla de los días de sol intenso.
Resultado: rostros iluminados de forma perfecta sin necesidad de flash. Colores más saturados. Contrastes suaves. Es la luz que los fotógrafos de moda pagan miles de euros por recrear en estudio.
Los paraguas son un accesorio increíble
Un paraguas transparente. Dos personas debajo de él. Acercándose. En serio, las fotos de pareja con paraguas tienen un romanticismo que las de sol no tienen. El paraguas crea un espacio íntimo dentro de un mundo mojado. Es metáfora visual pura.
Yo siempre llevo dos paraguas transparentes en el coche los días de boda entre noviembre y febrero. Por si acaso.
El Plan B que funciona
Si llueve durante la ceremonia exterior: se mueve al interior. Casi todas las fincas y haciendas de Sevilla tienen plan B interior. No es "menos boda". Es "boda diferente".
Si llueve durante los retratos: buscamos un porche, un claustro, un arco cubierto. En las haciendas sevillanas sobran techos bonitos. Y si escampa 10 minutos — que en Sevilla pasa mucho — salimos corriendo, disparamos en ráfaga, y volvemos. Las mejores fotos salen así: con urgencia, con risa, con espontaneidad.
Lo que NO hacer cuando llueve en tu boda
Ponerte triste. En serio. Si la novia está enfadada con el cielo, se nota en cada foto. Si la novia se ríe de la lluvia, se nota aún más. He fotografiado novias pisando charcos con los tacones en la mano y riendo a carcajadas. Esas fotos son obras de arte.
¿Y si llueve a mares?
Si llueve de verdad — tormenta seria, no chirimiri — nos quedamos dentro. Y hacemos maravillas con la luz de las ventanas, las velas, los candelabros. Las bodas de interior con poca luz tienen una atmósfera cinematográfica que las de jardín nunca tendrán.
Tu boda va a ser preciosa llueva o haga sol. Eso te lo garantizo yo.


